lunes, 16 de junio de 2014

5 ° ESM - La Actitud Franciscana frente a una cultura de la exclusión a la inclusión

La “excelencia” del hombre pertenece a Dios, y se manifiesta por la creación: creado más elevado que las demás creaturas. “Lo coronaste de gloria y esplendor; le diste el mando sobre las obras de tus manos” (Sal 8, 6-7). Hecho, por la corporeidad, a imagen de Jesucristo, y por el espíritu, hecho semejante a Dios. E, igualmente, redimido por Jesús.  

Al mismo tiempo, por la creaturidad, el hombre es hermano de todas las creaturas, que “a su modo, sirven y conocen y obedecen a su Creador”. Y más, la expresión máxima de la fraternidad cósmica franciscana la encontramos en el Cántico de las Creaturas y en la propia vida y experiencia diaria de Francisco de Asís. Y la “minoridad” del hombre, que se revela en la miserabilidad y en el tejido de la maleza humana, pertenece al propio hombre. El humanismo franciscano, más que una doctrina o sistema de pensamiento o una estructura y organización socio-política es una comprensión de la vida, un estilo de vida, un comportamiento y un modo de tratar y de comprender al mundo, a todos los seres y a los otros. En verdad, es un humanismo real, que destaca las relaciones interpersonales del hombre con todas las personas humanas, consideradas fundamentalmente como personas, creadas por Dios y redimidas por jesucristo: es la fraternidad universal. Y destaca las relaciones fraternas del hombre con todos los seres y entes, considerados fundamentalmente creaturas, y la fraternidad cósmica.

La comprensión franciscana del mundo y del hombre va más allá de las relaciones con los seres y entes en el sentido estético, romántico y político. Sobrepasa igualmente al racionalismo y al discurso ideológico y ontológico. Por encima de todo, la visión franciscana de la vida es una experiencia fraterna de la vida y de la existencia personal y comunitaria frente a los hombres, los seres, las cosas, frente a los acontecimientos y frente a Dios. Es una relación cara a cara, inmediata -y concreta. Es una forma real e iluminada de vivir y convivir. Es un modo vital de realizar la paz, la justicia y la ecología, como experiencia y como perspectiva, como cultura y como utopía.

“La relación franciscana con el tú, con la comunidad, con Dios, con la historia y con la naturaleza no se reduce a una bella expresión y explicación fenomenológica (...), sino que tiene una connotación mística de participación”. Pues el pensamiento franciscano brota de una experiencia personal y comunitaria con Dios y con el mundo. Con Dios, que se revela como Absoluto y Señor, como Bien y Sumo Bien, en el orden de la vida, de la acción, de la contemplación y de la reflexión.
1.    ¿Cómo concibe San Francisco al Hombre?
2.    ¿Cómo se revela la minoridad del hombre?
3.    ¿Qué es necesario para realizar la paz, la justicia y la ecología, como experiencia y como perspectiva, como cultura y como utopía?

4.    Cuál es la connotación mística del ser humano La relación franciscana con el tú, con la comunidad, con Dios, con la historia y con la naturaleza?

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